Introducción
Mi nombre es Victoria Adames, la autora de este blog. Soy panameña, arquitecta y profesora, con un interés más fuerte que yo por aprender de todo. La emoción que tengo cada vez que descubro algo nuevo es inexplicable, y es esa una de las razones por las que hice esta página, una decisión que se había estado preparando en mi inconsciente desde hace tiempo.
A medida que voy descubriendo partes de un infinito rompecabezas formado por hechos históricos, científicos, geográficos, biológicos, artísticos y culturales, crecen proporcionalmente mi inquietud y satisfacción, porque aunque en ocasiones pueden ser datos distintos en su naturaleza, o incluso aparentemente opuestos, reconozco que existe una relación entre ellos y nosotros como individuos y como sociedad. La única manera que encuentro por ahora de ayudarme a que no se pierdan tan fácilmente en mi cerebro, es escribir y así poder analizarlos desde mi propia perspectiva, que es una lucha incesante entre la esperanza y el agobio.
No pretendo ser siempre filosófica, pero indirectamente lo seré, es inevitable. Puede parecer mi enfoque además, un poco antropológico y sociológico, sin querer aparentar especialización en ninguna de estas ramas; pero más allá, mi intención es reflexionar para entender que no hay inconsecuencias, que ni la fauna abisal sobra, y mucho menos nosotros los humanos, ni en nuestros peores momentos. Cada suceso en el mundo, por más mínimo que parezca, influye a uno siguiente en una dinámica continua y a veces paradójica que nos lleva a ser lo que somos, vestimos y hasta pensamos. Como seguirá siendo.
Todos tenemos una función en el mundo, y mi objetivo más profundo al compartir estas reflexiones, es demostrar cómo no hay manera de negar que todo lo que hacemos tiene un impacto, que hay un diálogo permanente entre el ambiente y el movimiento de la humanidad a través de nuestras decisiones y que no podemos seguir viendo la historia del mundo como hechos aislados. Ojalá todos lleguemos a entender la importancia de nuestras acciones individuales y a aceptar que tenemos una misión que cada quién deberá descubrir por sí mismo. Pero tenemos que evitar seguir caminando a oscuras para que nuestra pisada sea certera y nos lleve a buen destino.
Espero que escribir esto me ayude a dejar de divagar tanto como lo hago cuando estoy sola con mi mente para aprender a iluminar mi propia ruta: la Via Victrix.